Garabatos al margen

Filosofía, política y otras hierbas

La ideología neoliberal en nuestras vidas I: ¿Cómo funciona una ideología?

Primera parte¿Cómo funciona una ideología?

Karl Marx ya supo ver que la opresión y la injusticia sólo pueden sobrevivir si permanecen escondidas a la mayoría de la gente. Nadie quiere ser víctima de una situación social injusta a menos que la viva como algo natural e inevitable. El opresor necesita que el oprimido no vea nada malo en su situación. Esta ceguera ante las injusticas sociales es lo que Marx llamó “falsa conciencia”: el alienado no se percata de su alienación porque el sistema lo ha adiestrado para que piense que las cosas son como tienen que ser. La conciencia del proletario es moldeada por discursos interesados en mantener y dar legitimidad al orden social existente. Se trata de adoctrinar al oprimido en una serie de creencias que le muestren que está en el lugar que le corresponde, que no tiene sentido protestar y que su desafortunada situación no se debe a una estructura social injusta. El conjunto de estas creencias constituye la ideología de una época y es difundida por los instrumentos en manos de la clase dominante. Es difundida desde el púlpito de las iglesias, los discursos de los políticos, las escuelas y los medios de comunicación. Todo sistema socioeconómico que subsista gracias a la “explotación del hombre por el hombre” necesita una ideología que lo legitime y que dificulte el pensamiento crítico.

Las creencias que constituyen una ideología se presentan en la vida cotidiana como afirmaciones de sentido común, como tópicos en los que todos deberíamos estar de acuerdo y que no admiten réplica. Se manifiestan en las palabras que intercambiamos con el panadero y están implicitas en la complicidad con la que nos reímos del chiste que nos cuenta el frutero. Constituyen los lugares comunes que nos permiten entablar una conversación con un desconocido y, mientras que afirmarlas no precisa de ninguna explicación, su negación siempre debe ser argumentada y justificada.

Para tomarle el pulso a una ideología, para saber como de fuerte es su influjo, sólo hay que escuchar a la gente que nos rodea. Para muestra un botón: el 28 de Enero de este año el gobierno aprobó una reforma de las pensiones que, se mire por donde se mire, supone un gran recorte para esta prestación social. Ante esta medida pudimos sentir el malestar del pueblo en cafeterías, mercados y peluquerías. Sin embargo este sentimiento iba siempre acompañado por una cierta resignación ante lo inevitable y, por ello, nunca llegó a convertirse en indignación. Poco más de un mes después el gobierno decidió reducir el límite de velocidad en autovías a 110 km/h. En esta ocasión la indignación del pueblo sí se dejó oir en cafeterías, mercados y peluquerías. Allá donde fuésemos alguién se quejaba de que iba a llegar tarde al trabajo, de que así es muy fácil despistarse y recibir una multa o, siguiendo a un conocido conductor, de que se trata de una velocidad insoportablemente soporífera. Llegados a este punto es inevitable preguntarnos qué es lo que pasa en una sociedad cuando la gente se indigna más ante la idea de tener que conducir un poco más lento que ante la idea de tener que trabajar dos años más de su vida. La respuesta es sencilla, lo que ocurre es que hemos interiorizado la ideología neoliberal hasta tal punto que consideramos insoportable la más mínima intromisión del Estado en nuestra libertad (aunque se trate de una libertad supérflua como la de conducir a 120 km/h), mientras que vemos con naturalidad que se vayan recortando ayudas y prestaciones estatales.

Esta ideología que, en nuestros días, empapa las conciencias de occidente pretende hacernos ver como un axioma indudable la idea de que se puede hacer negocio con cualquier cosa y de que no debe haber límites para el libre mercado. La aplicación salvaje de estas ideas en los últimos treinta años han generado injusticias tremendas. Las desigualdades sociales crecen cada vez más y no sólo en los paises pobres. Los ricos son cada vez más ricos y los trabajadores estamos cada vez más desamparados. El objetivo de la serie de artículos que hoy iniciamos no es explicar o analizar estas injusticias sino mostrar que si toda la gente que esta siendo jodida por el avance del neoliberalismo no se levanta es precisamente porque la ideología neoliberal ha hecho bien su trabajo de adoctrinamiento y adormecimiento. En la serie que iniciamos con este artículo vamos a ir analizando algunas de las  creencias que conforman esta ideología.

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‘La ideología liberal en nuestras vidas I’ de Jorge A. Castillo Alonso en garabatosalmargen.wordpress.com está bajo licencia  Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported License.

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