Garabatos al margen

Filosofía, política y otras hierbas

La irracionalidad del nuevo desacuerdo de interinos

Aunque hay mucho debate de fondo sobre si la conducta racional se agota o no en la racionalidad estratégica, hay cierto consenso entre filósofos, economistas y sociólogos a la hora de definir la acción racional como aquella que emplea los medios más adecuados para perseguir los fines propuestos. Aunque es cierto que la racionalidad no se agota en esto, todo el mundo convendría en calificar de irracional a aquella persona que emplea medios inadecuados para alcanzar los fines que se ha propuesto. Nadie diría de alguien que mata moscas a cañonazos que está actuando racionalmente. Este tipo de racionalidad es especialmente valorada por aquellos políticos que se venden a sí mismos como buenos gestores. Una buena gestión política es aquella que emplea los medios más eficientes para perseguir unos fines previamente dados. Si damos por buena esta caracterización de la racionalidad estratégica o instrumental, encontraremos en las últimas acciones de la Consejería de Educación una pasmosa irracionalidad. Un continuo recurso a medios desmedidos e inadecuados para solventar problemas que ellos mismos han creado. No es de extrañar que Sotoca no quiera dar la cara y entre furtivamente a todos sus actos públicos, como si de un delincuente se tratase. No se esconde de los abucheos ni de los gritos que piden su dimisión. Eso va con el sueldo. Se esconde de sí mismo, de tener que profesar públicamente su irracional gestión.

Pongámonos en contexto. Existía en Murcia un acuerdo de interinos que, con todas sus imperfecciones, permitía que los mejores aspirantes de cada oposición que no obtenían plaza se incorporasen por abajo a la lista de interinos. Lo usual era que, en el lapso de tiempo entre una oposición y otra, esas mejores notas que no habían servido para obtener plaza (en un número variable dependiendo de la especialidad y de la coyuntura) permitiesen a los aspirantes empezar a trabajar haciendo sustituciones. Una vez que habían trabajado, se ganaban el derecho de permanecer por delante de los mejores aspirantes de las siguientes oposiciones. Este sistema de confección de listas funcionó bien hasta este curso, no porque lo diga yo, sino porque así lo manifestó la Consejería de Educación en 2009. Funcionó bien fundamentalmente por dos razones. La primera es que permitía a los mejores (los más excelentes como ahora está de moda decir) de cada oposición comenzar a trabajar y tener la expectativa de que con el paso del tiempo tendrían más y mejor trabajo. La segunda es que daba una cierta estabilidad a los docentes interinos en el sentido de que se les daba la seguridad de que en los siguientes cursos seguirían trabajando. Esta estabilidad repercutía a su vez en un mejor desempeño de los interinos que podían dedicar la mayor parte de su tiempo a preparar clases y preocuparse por sus alumnos. Si las perspectivas de trabajo de estos profesores hubiesen dependido de la siguiente oposición, su desempeño habría sido considerablemente menor porque habrían dedicado mucho más tiempo a estudiar.

Sin embargo, en este curso se introduce un elemento extraño que distorsiona el buen funcionamiento del sistema que hemos expuesto. Se trata de la aplicación que hace la Consejería de Educación del Real Decreto-ley 14/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo. Hacemos hincapié en la aplicación que hace la Consejería de Educación de este Real Decreto porque su aplicación en otras comunidades, también gobernadas por el PP, no ha sido tan lesiva para el empleo interino ni ha generado tanto paro. La magnitud de la destrucción de empleo interino ha sido tal que el normal funcionamiento de acceso a las listas de interinos se ha visto seriamente perturbado. Para que se hagan una idea, en la lista de interinos del que escribe, no sólo no han trabajado este curso los aspirantes con mejores notas de la última oposición, sino que tampoco han trabajado los de la oposición de 2008, ni los de 2006. Sólo están trabajando los filósofos interinos que empezaron a trabajar, como muy tarde, en 2004. Esta situación es fácilmente extrapolable a otras listas de secundaria en las que la situación es similar. En primaria, parece ser que el recorte de personal docente ha sido menor pero, igualmente, los aspirantes con mejores notas que no obtuvieron plaza en las últimas oposiciones están parados. La responsabilidad directa de esta situación de paro está en la Consejería de Educación. Se le han ofrecido alternativas para la aplicación del RD 14/2012 que supondrían una menor destrucción de empleo como podría ser hacer computar las guardias como horas lectivas. Sin embargo, el Gobierno de la CARM decidió intentar resolver sus problemas de déficit recortando salvajemente en educación. Esa es una opción política entre otras y, por tanto, debe responsabilizarse por haberla tomado. Repitamos en negro sobre blanco: la responsabilidad del paro en el sector docente y de las dificultades que encuentran los recién titulados para trabajar reside fundamentalmente en las políticas de recorte de la Consejería de Educación, Formación y Empleo de la CARM.

Como la responsabilidad por la situación generada era muy difícil de asumir, la Consejería decidió buscar otro culpable, a saber: el acuerdo de interinos que llevaba funcionando adecuadamente desde 2004. El mensaje comenzó a circular por los medios y asociaciones afines al gobierno: ¡Los nuevos aspirantes a docentes no pueden trabajar porque los interinos que sacan ceros no les dejan! ¡Es injusto que los ceros trabajen y los dieces estén en paro! La anomalía estadística fue convertida en norma y, si uno se dejaba llevar por el revuelo mediático, parecía que todos los interinos que trabajaban tenían ceros y que todos los aspirantes parados sacaban dieces. La Consejería había conseguido crear un nuevo cabeza de turco para tapar su incompetencia. La culpa del paro entre los recién titulados no era consecuencia de su mala gestión, sino de una nueva bestia mítica: el interino que saca ceros. Para que se hagan una idea de cómo se intentó manipular a la opinión pública, todos los interinos que están trabajando este año por mi especialidad han aprobado al menos una de las tres últimas convocatorias de oposiciones. De toda la lista preferente de filosofía, la mitad está en paro, sólo 3 personas han suspendido las tres últimas convocatorias, sólo 15 han aprobado nada más que una de las tres últimas convocatorias y el resto (68%) ha aprobado dos o tres de las tres últimas convocatorias. No he consultado los datos de otras especialidades pero no hay ninguna razón para suponer que, por ejemplo, los biólogos o los químicos sean menos estudiosos que los filósofos.

Una vez creado este revuelo mediático, los representantes sindicales del profesorado tuvieron que encerrarse en la Consejería de Educación para que alguien les dijese qué iba a pasar con el acuerdo de interinos. Costó más de cuatro horas de encierro que el consejero Sotoca superase su timidez y comunicase a los sindicatos que quería un cambio en el sistema de confección de las listas de interinos. Comenzaron las “negociaciones” y, como se trata de un proceso en el que las dos partes deben ceder, sindicatos e interinos hicimos una propuesta unitaria a la Consejería que permitiría expulsar de las listas a todo aquel que no hubiese aprobado unas oposiciones. Con ello se eliminaría el agravio comparativo, aireado por el Gobierno y sus cachorros, de los suspensos trabajando y las buenas notas en paro. Además existía el precedente de que un acuerdo así había sido firmado en el País Valencià por un gobierno del PP. No crean que se trató de una cesión sin importancia. Algunos tuvimos que pisotear nuestros principios y tragar sapos y culebras para defender esa propuesta unitaria. Al fin y al cabo, le estábamos ofreciendo a la Consejería la posibilidad de que mandase al paro, por pocos que fuesen, a excelentes profesionales con años de experiencia. Sin embargo, esta propuesta tan siquiera fue tomada en consideración por el consejero. Su posición fue, durante todo el proceso negociador, la de mantener un sistema en el que, con cada oposición, se rebaremase y se alterase el orden de las listas. Esto, en un contexto en el que debido a los recortes de la propia Consejería sobran profesores, básicamente quiere decir que los interinos deberán jugarse la posibilidad de seguir trabajando con cada examen de oposición. Lógicamente, los sindicatos no podían firmar algo así y Sotoca se vio obligado a llevar el desacuerdo a Consejo de Gobierno y aprobarlo con la oposición de todas las fuerzas sindicales. La soledad de la Consejería en este proceso ha sido directamente proporcional al grado de irracionalidad que ha manifestado aprobando este nefasto desacuerdo. Veamos por qué lo digo.

Al principio decíamos que podemos calificar de irracional a toda acción que emplee medios inadecuados, ineficaces o desmedidos para alcanzar el fin que se propone. La finalidad declarada por la Consejería para publicar este desacuerdo de interinos es la de permitir que los nuevos aspirantes que sacan buenas notas en las oposiciones puedan trabajar. Sin embargo, el medio que ha empleado para conseguir ese fin es:

  1. Inadecuado: No ataca la raíz del problema. Ningún nuevo sistema de confección de listas de interinos puede solucionar los problemas de paro y dificultad de acceso de los nuevos aspirantes a docentes. El problema fundamental es que hay muy pocos interinos trabajando y eso sólo se soluciona revirtiendo los recortes de personal docente que han generado esta situación.

  1. Ineficaz: Los nuevos aspirantes van a seguir teniendo problemas para poder trabajar de interinos, sencillamente porque no hay trabajo. Para que se hagan una idea, en la lista de filosofía hay trabajando 27 personas. Si cogemos la mejor nota de las dos últimas convocatorias, le sumamos 0,4 por cada curso de experiencia y 1 punto por cada oposición aprobada, tenemos que hay 35 personas en la lista preferente que en 2014 tendrán una puntuación superior a 11. Por muy excelentes que sean los próximos aspirantes, sacar un 11 en un examen que se califica sobre 10 está más allá de sus posibilidades. A esto hay que sumarle el hecho de que es previsible que muchos interinos con muchos años de experiencia vengan a probar suerte a Murcia. Una persona que tenga 15 años de experiencia sumará 6 puntos a su nota de la próxima oposición para incorporarse en la lista de interinos, es decir, sacando un 5 en el examen tendrá una puntuación de 11 para calcular su posición en las listas. ¿Por qué se iba a venir un interino con 15 años de experiencia de otra comunidad a esta? Muy sencillo,  muchas comunidades están viviendo paralelamente procesos de rebaremación y reordenación de las listas de interinos. Según el STEPV, hay 5000 interinos en riesgo de perder su posición en la lista en la comunidad autónoma vecina. Si Lucía Figar aprueba su plan máximo para la reordenación de las listas, muchos interinos con años de experiencia se quedarán en paro en Madrid. Muchos de ellos verán en Murcia una oportunidad desesperada para seguir trabajando. En general, estamos en un contexto en el que el desacuerdo aprobado por la Consejería perjudica más que beneficia las expectativas de los futuros aspirantes a docentes.

  1. Desmedido: No sólo no alcanza la finalidad que se propone, sino que crea un problema que no existía. Al consagrar la precariedad y la inestabilidad como criterios fundamentales de ordenación de las listas, precariza aún más al colectivo interino y ello, a su vez, repercutirá sobre la calidad del trabajo que desarrollarán. Si este acuerdo llega a aplicarse, los años que haya oposición los esfuerzos de los interinos se volcarán fundamentalmente en estudiar y, por consiguiente, dedicarán menos tiempo a preparar clases, elaborar materiales, corregir trabajos y preocuparse de los alumnos. Es el sistema mismo de confección de listas que pretende imponer la Consejería el que fomentará este tipo de comportamientos. Se está lanzando a los interinos a un sistema que incentiva más la preparación de las oposiciones que el buen desempeño de su trabajo. Los buenos profesionales que decidan anteponer la formación de sus alumnos a la preparación de las oposiciones serán penalizados. Los malos profesionales que antepongan sus intereses personales a la educación de sus alumnos serán premiados. Extraña forma de promover la excelencia en la labor docente y de incentivar el compromiso ético de los docentes con el aprendizaje de sus alumnos.

El nuevo desacuerdo de interinos es fruto de una gestión ineficaz e irracional. Irracional porque, para solucionar un problema creado por la propia Consejería, emplea un medio ineficiente que además genera nuevos problemas. Al pensar en las actuaciones de la Consejería de Educación en los dos últimos cursos, sólo puedo pensar en la palabra ‘incompetencia’. Uno es un optimista recalcitrante y prefiere pensar que sus gobernantes son unos incompetentes antes de pensar que son malvados. Aún así, cualquiera podría pensar que la finalidad del Gobierno de la CARM no ha sido en ningún momento facilitar el acceso a los futuros aspirantes a docentes, sino precarizar al colectivo interino. Alguien podría pensar que el nuevo desacuerdo de interinos ha sido una forma de castigar a un colectivo que ha sido muy combativo contra los recortes en educación. Pero bueno, ya les digo que prefiero pensar que nuestros gobernantes son irracionales e incompetentes a pensar que son infames, ruines y malvados. Ustedes piensen lo que quieran.

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‘La irracionalidad del nuevo desacuerdo de interinos’ de Jorge A. Castillo Alonso en garabatosalmargen.wordpress.com está bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported License.

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8 Respuestas a “La irracionalidad del nuevo desacuerdo de interinos

  1. No se lo cree nadie... 18 junio, 2013 en 15:56

    Mentira… permitía trabajar cuando esa lista era más o menos corta, no ahora que un montón de gente se ha acomodado sin aprovechar las facilidades para sacar plaza… Ahora no se puede acceder al trabajo o se tardan hasta 5 años en conseguirlo… Así que no es como lo cuentas…

    Si a la rebaremación. Bien por la rebaremación. Fuera todos aquellos que no han aprobado nunca una oposición!!!

    Este artículo es una falsedad que intenta engañar a los que no saben de qué va esto!!!

    • altergrumph 19 junio, 2013 en 11:20

      El problema no es que la listas sean más largas o más cortas. La dimensión de las listas no ha variado sustancialmente en los últimos años. En el caso de filosofía, en la lista preferente había 59 personas en 2005, 57 en 2006, 58 en 2008 y 57 en 2010-2012. Obviamente no las mismas personas, el sistema ha funcionado, la gente ha ido sacándose la plaza y los que estaban los últimos en 2004 están los primeros ahora. El problema no es que las listas sean más largas, ni que haya gente acomodada, el problema es que donde antes trabajan 60-70 interinos, ahora trabajan 27. Ningún sistema de confección de listas va a solucionar ese problema. Los datos están ahí y son públicos. Si prefieres pensar que la culpa de que la gente no acceda no es de los recortes de personal sino del “interino acomodado”, eres libre de autoengañarte. Gracias por comentar y por aportar tu visión a este blog. Siempre es enriquecedor.

      • No se lo cree nadie... 19 junio, 2013 en 19:28

        No se cómo están las listas en secundaria… pero si sé en primaria.
        Te parece normal interinos enquistados en esa lista, algunos durante más de 20 años, incapaces, por desidia o dejadez, de aprovechar las muchas, muchísimas, facilidades que en los últimos procesos se les ha dado para sacar plaza? A mí no parece normal. Son interinos, o sea, personal temporal. ¿Te parece normal que puedan pasar hasta 3 y 4 procesos de oposición limitándose a firmar? Porque los hay. Me da igual si son 20 o 200 o 2000, los que sean deben salir.

        Al no aprovechar esas facilidades de acceso a la plaza que se les daba se quedan en sus puestos, acomodados claro que sí, y haciendo tope para que los nuevos aspirantes, independientemente de su nota queden a la espera.

        Qué queréis que esto siga así? para qué? para que mi nota por alta que sea en 2013 me sirva para lo mismo que mi alta nota de 2009? Es decir para nada. Mientras que para otros otra firma más, otro suspenso más les siga sirviendo para mantener su acomodado puesto?

        Leía en un foro a un interino, uno de esos viejos dinosaurios enquistados, con los dos últimos procesos suspensos decir a principio de curso lo feliz que sentía de volver a estar por segundo año consecutivo en un cole al ladito de su casa… Claro que pregunta más tonta… ¿para qué se va a molestar en estudiar?…

        Yo soy la primera que sale a la calle a manifestarse contra los recortes, lo he hecho y lo seguiré hacienod, la primera que no manda a sus hijos al colegio los dos días de huelga general porque es la única manera de la que puedo quejarme… pero no me vendáis las bondades de este sistema porque son falsas… Sólo funcionan para unos pocos y ha llegado el momento de abrir las puertas y limpiar los rincones. Y eso es ya una realidad.

      • altergrumph 25 junio, 2013 en 08:40

        Es fácil pedir el máximo castigo para un enemigo abstracto del que no sabes sin son 20, 200 o 2000. Es fácil porque si conocieses las circunstancias de la persona concreta a lo mejor no pedirías que se fuesen. No conozco interinos con 20 años de servicios pero si los hay, harías bien en recordar que algún mérito tendrán para estar ahí. En Murcia, no siempre ha existido este acuerdo de interinos. Hubo periodos en los que se rebaremaba con cada oposición y esos interinos, de los que no sabes si son muchos o pocos, han tenido que sacar muchas buenas notas en sus tiempos para estar donde están. A lo mejor, esos enemigos abstractos que impiden que estés trabajando son personas concretas que se merecen estar dónde están porque ya han sacado muchas buenas notas en su vida y, sobretodo, porque 20 años de servicio deberían ser suficientes para que esa gente estuviese libre de tener que estar aprobando oposiciones cada dos años para conservar su trabajo. Dices que eso da lo mismo, que hay que enviarlos al paro porque han sacado un cero en oposiciones en las que tenían facilidades para sacarse la plaza. No quiero discutir sobre cuál es el castigo adecuado para semejante falta. Sólo espero que, al igual que ahora demandas el máximo castigo para esas personas, no pidas indulgencia para ti dentro de dos o cuatro años cuando alguien venga a limpiar tu rincón. Espero que sigas queriendo que las puertas permanezcan abiertas.

  2. Cali 19 junio, 2013 en 08:00

    Creo que expones muy bien las ventajas y bondades del anterior acuerdo de interinos, y razón no te falta en muchos de tus argumentos. Sin embargo, el anterior acuerdo de interinos y en general todo sistema que base la ordenación de las listas en criterios de antigüedad vulneran el derecho de acceso en condiciones de igualdad a la función pública. Desde PLIMECA no nos posicionamos en contra de la estabilidad de los interinos, pero siempre y cuando no suponga pasar por encima de los derechos de los demás ciudadanos. En tres tribunales de superiores de justicia de tres comunidades autónomas distintas se ha fallado en contra de estas listas, precisamente por vulnerar el Artículo 23 de la Constitución, al no considerar la capacidad y mérito como criterio de selección, un sistema que no respeta el marco legal, no puede ser considerado nunca como un sistema justo, dejo los enlaces.
    http://www.slideshare.net/auladehistoria3/sentencia-clm
    http://www.slideshare.net/auladehistoria3/sentencia-navarra2
    http://www.slideshare.net/auladehistoria3/sentencia-melilla2
    El nuevo desacuerdo, con todas sus imperfecciones, al menos utiliza unos criterios legales e idénticos para todos los aspirantes. Porque me gustaría recordar que a otros muchos que también hemos aprobado oposiciones, no se nos respetaba la posición en la lista y se nos rebaremaba cada dos años, sin guardarnos ninguna nota de procesos anteriores. Y esto, que parecía justo entonces, ya no lo parece, desde el momento, en que se adoptan unos criterios iguales para todos.

    • altergrumph 19 junio, 2013 en 11:27

      Gracias por el tono de tu comentario. Aunque esté totalmente en desacuerdo con tu argumentación, se agradece poder dialogar civilizadamente. Varios puntos de desacuerdo:

      (i) Dices que PLIMECA no se posiciona contra la estabilidad de los interinos. Sin embargo, apoyáis sistemas de confección de listas de interinidad totalmente contrarios a la estabilidad del empleo interino como el propuesto por Lucía Figar en Madrid (lo digo por la imagen de portada que tenéis en el perfil de Facebook). Eso es una forma de pronunciarse, no explícita, pero sí bastante clara. Uno debe responsabilizarse no sólo por que defiende explicitamente, sino también por lo que está implícito en sus planteamientos.

      (ii) Identificar legal con justo es comprometerse con una tésis filosófica bastante arriesgada porque ni 2500 años de reflexión filosófica han podido dilucidar esa cuestión. Pero si llevamos tu argumentación al extremo, podríamos decir que puesto que ningún tribunal se ha pronunciado sobre el sistema de confección de la antigua lista preferente de la CARM, entonces es un sistema justo hasta que un tribunal diga lo contrario.

      (iii) Desconozco los sistemas de Castilla la Mancha, Navarra y Melilla pero la cuestión no es si lista preferente sí o lista preferente no. La cuestión de fondo sería cómo se accede a esa lista. En Murcia, ese criterio era igual para todos: las mejores notas de cada oposición que no obtienen plaza. No hay nada injusto ni desigual en ese criterio. De hecho, creo que ese criterio es más objetivo que una nota concreta porque no se pueden comparar notas de procesos selectivos distintos por ser absolutamente coyunturales e imponderables. En 2006, la cuarta nota más alta de mi tribunal era un suspenso. En 2008 y 2010 ninguna cuarta nota más alta de ningún tribunal de filosofía bajaba del 8. ¿Cómo comparamos eso? Los sistemas de oposición cambiaron, el número de plazas era distinto, la coyuntura cambió y el criterio que emplearon los tribunales para calificar también. De hecho, con el nuevo desacuerdo, durante las dos primeras rebaremaciones (si es que llega a haberlas) las mejores notas de 2008 y 2010 van a tener una ventaja absolutamente arbitraria con respecto a las mejores notas de las próximas oposiciones puesto que, con la vuelta del sistema eliminatorio con prueba práctica, las notas serán mucho más bajas. No es una mera especulación, ese sistema ya ha existido y estoy seguro de que si sacamos la nota media de cualquier oposición anterior a 2008 y la comparamos con la nota media de 2008 y 2010, puede haber hasta 3 puntos de diferencia. Por eso digo que el criterio de acceso de las mejores notas de cada oposición es más igualitario. Me dirás que lo que era injusto de ese sistema es que unas oposiciones entrasen a las listas 20 aspirantes, otras 15 y otras 5. Pero si la administración hace las cosas bien, saca ofertas de empleo público equilibradas y, sobre todo, no recorta en personal docente, entonces las variaciones entre el número que entrase un año u otro serían mínimas. Repito la idea central de mi artículo: la culpa de que mucha gente preparada y capacitada se quede fuera no es del sistema de confección de listas, sino del recorte brutal de personal docente que hemos sufrido.

      (iv) Si la finalidad de PLIMECA es garantizar que los aspirantes más capacitados acceden al empleo, deberíais preocuparos más por los recortes y menos por el sistema de confección de listas. El drama que se está dando de que haya mucha gente capacitada que, no sólo no puede acceder al trabajo docente, sino que está siendo expulsada del mismo tras años de trabajo para la CARM, está causado por los recortes de personal docente. Si realmente queréis ser creíbles como plataforma, deberíais empezar a participar en las movilizaciones contra los recortes con vuestra propia pancarta, deberíais escribir columnas de opinión en los periódicos contra los recortes en educación y deberíais empezar a acercaros a las plataformas en defensa de la escuela pública. No lo digo con acritud. En realidad, no sé quiénes sois, no conozco en persona a ningún miembro de PLIMECA pero, desde fuera y como consejo, os digo que nadie que luche para que los más capacitados puedan acceder al empleo docente resulta creíble si no se posiciona clara y vigorosamente contra los recortes de personal en educación. En secundaria hay especialidades en las que nadie va acceder, con independencia de su capacidad, sencillamente porque es imposible que salgan plazas. Conozco el ejemplo de funcionarios de carrera de la especialidad de Francés que este año están haciendo itinerancias. Dile al licenciado en francés más “excelente” de la última promoción que la culpa de que no acceda es del sistema de confección de listas. A lo mejor se lo cree, pero es mentira.

      (v) Por último, decirte que no se puede excluir la antigüedad de aquello de “igualdad, mérito y capacidad”. En cualquier oficio, la experiencia es un factor determinante para la capacidad del empleado y la calidad del trabajo desempeñado. La enseñanza también es un oficio que se aprende y se adquiere con la experiencia y eso debe ser adecuadamente valorado en los sistemas de acceso tanto a la función pública como a las listas de interinos.

      Gracias por comentar y por aportar tu visión a este blog. Siempre es enriquecedor.

  3. Cali 20 junio, 2013 en 10:08

    Yo también agradezco el tono de tu comentario, aunque al igual que tú, debo mostrar mi desacuerdo con varios de tus argumentos.

    (I) Defendemos un sistema abierto, rebaremable y que ordene las listas con criterios de capacidad y mérito, tal y como dicta nuestra Constitución. En Madrid, tenemos un ejemplo de listas que respetan todos estos criterios, y lo ponemos como ejemplo. Interpretar a partir de una fotografía que implícitamente defendemos un sistema exactamente igual al de Figar, es simplemente eso, una interpretación. Puesto que nosotros no proponemos un sistema definido, sino un sistema que cumpla unos requisitos mínimos que son los arriba citados. Pensamos que son los sindicatos, que forman parte de la mesa sectorial, y tienen la capacidad de negociar con la administración

    (II) Puedo estar de acuerdo, en que es arriesgado identificar lo legal con lo justo, pero si me atrevo a decir que lo ilegal la mayoría de las veces es injusto. Creo que el derecho de acceso a la función pública en condiciones de igualdad es un derecho justo, puesto que lo contrario, significaría que existen condiciones desiguales y no respetaría el principio de igualdad, que recogen todos los sistemas democráticos del mundo. Por otro lado, estos sistemas blindados, no se ajustan a derecho, no por aspectos legales menores, sino por vulnerar un derecho constitucional. Parece difícil admitir como justo que se vulneren otros derechos constitucionales como el de expresión, asociación o huelga, no entiendo, cómo en el caso que nos ocupa, nos atrevamos a decir que es justo un sistema que vulnera derechos. Además, considero que no respetar los valores constitucionales, que no sólo son las normas básicas de nuestra sociedad, sino que además emanan de la voluntad popular, es una falta de civismo y más cuando se realiza a consta de defender unos privilegios particulares.

    (III) En cuanto a este punto, en primer lugar, las condiciones para permanecer en la lista no eran iguales para todos. Los preferentes tenían el privilegio de permanecer en su posición en la lista hicieran lo que hicieran en la oposición, pudiendo incluso prolongar esta situación de por vida, lo que al final terminaría por bloquear el acceso a los nuevos aspirantes, porque muchos de ellos, no todos, se acomodarían a esa situación. Sin duda los recortes han ayudado a acelerar este bloqueo, pero se hubiera producido de todos modos con el tiempo, así que pensamos que los recortes son sólo un problema coyuntural, que acentúan un problema estructural causado por los criterios de ordenación de las listas . Por otro lado, los no preferentes teníamos la necesidad de sacar buenas notas en la oposición para permanecer en los puestos altos de la lista. Ahora cada dos años se va a rebaremar tanto a preferentes como a no preferentes, parece a todas luces un trato más igualitario que el sistema anterior. Además, el sistema anterior daba lugar a situaciones esperpénticas, que si bien es cierto que se trata de casos aislados, son un ejemplo de que esas listas no funcionaban tan bien y que existían ciertas irregularidades, como por ejemplo personas en puestos altos que nunca han aprobado una oposición y gente con un 9 sin opciones a entrar en la lista preferente. También se dice que valoraban la experiencia, y sin embargo, personas con experiencia en otros sistemas educativos como el Andaluz o Valenciano tampoco tenían opciones de entrar en la preferente. Si echas un vistazo a las sentencias, verás como, en las tres sentencias se habla de que el sistema de ordenación de las listas anteriores no es la experiencia, sino que es un criterio temporal, es decir, el primer puesto lo ocupa, el primero que trabajo, en el tiempo en la administración, y el último de la preferente, está ocupado por el último que trabajó para la administración. No existe por tanto ningún criterio de capacidad, ni mérito, ni siquiera de experiencia como defienden los sindicatos. Además este criterio es desproporcionado y excluyente, puesto que no permite la entrada a nadie más, y al no basarse en criterios de capacidad y mérito vulnera un derecho constitucional.

    (IV) PLIMECA, Plataforma para el Mérito y la Capacidad, fue creada con el único objetivo de difundir la situación irregular de las listas blindadas y pedir una nueva ordenación de listas en base a criterios legales como la capacidad y el mérito. Es verdad, que los recortes son un factor determinante a la hora de limitar el acceso al trabajo, que además se combate desde otros muchos frentes como sindicatos, asociaciones de alumnos, asociaciones de padres y partidos políticos. Sin embargo, las listas blindadas constituyen un problema estructural tanto para el acceso a la función pública, como para la seguridad jurídica de los nuevos aspirantes y no se combate desde otros foros o por otros agentes sociales. No somos una organización muy grande, y no podemos luchar en varios frentes, así que elegimos uno, el que ni sindicatos, ni asociaciones de padres, ni partidos políticos defienden. Sólo tenemos un objetivo y a eso nos dedicamos. Por supuesto, esto no excluye que algunos miembros de PLIMECA participen en actividades de sindicatos o manifestaciones en contra de la LOMCE o los recortes.

    (V) En PLIMECA no excluimos la experiencia o antigüedad, cuando hablamos de “méritos”, precisamente hablamos de experiencia, además de otros méritos académicos. Por supuesto, pensamos que la experiencia debe contar y mucho, pero sin que suponga un valor desproporcionado, sin que sea un mérito exclusivo, y sin que sea un mérito excluyente.

    • altergrumph 20 junio, 2013 en 15:53

      Creo que acabo de identificar nuestro principal punto de desacuerdo. No entendía por qué decías que el anterior acuerdo vulneraba el principio de igualdad en el acceso a la función pública. Creo que ya entiendo lo que quieres decir. Creo que nuestro desacuerdo se debe a qué interpretamos de manera distinta ese principio. Tú interpretas que ese principio no sólo afecta al acceso, sino también al mantenimiento en la lista. Yo, en cambio, decía en mi anterior comentario que no me parece que haya nada desigualitario en el criterio de acceso a la lista preferente que venía existiendo con el anterior acuerdo: las mejores notas, en un número variable dependiendo de la coyuntura, de cada oposición que no obtengan plaza entran en la lista. El criterio es básicamente el mismo que el criterio de acceso a la plaza como funcionario: las mejores notas, en un número variable dependiendo de la coyuntura, de cada concurso-oposición pasan a formar parte del cuerpo de funcionarios. Tú, sin embargo, argumentas que ese criterio no es igualitario porque ofrece ventajas a los que ya han entrado en el sistema sobre los que quieren entrar.

      Creo que la interpretación que haces del principio de la igualdad en el acceso es excesiva y que si te comprometes seriamente con esa idea, por coherencia, debes acabar estando en contra del sistema mismo de acceso a la función pública que existe en nuestro país. Es decir, si seguimos tu interpretación hasta el final, el hecho de que un aspirante se saque la plaza de funcionario le otorga una ventaja intolerable sobre los aspirantes de futuras oposiciones. Los funcionarios, según esa interpretación, también deberían estar sujetos a un proceso de rebaremación continuo y, pongamos por caso, un funcionario que se sacó la plaza con un 7 en el concurso-oposición de 2006 debe poder ser sustituido por aquellos que en el siguiente concurso-oposición obtuviesen un 10. Eso es lo que se desprende de tu interpretación del principio de igualdad de acceso a la función pública. Me dirás que no, que un interino no se puede equiparar a un funcionario, que no se puede funcionarizar a los interinos ni interinizar a los funcionarios, pero el caso es que el acceso, tanto al funcionariado de carrera como al funcionarado interino, se rige por el mismo principio y, por tanto, debe regirse por la misma interpretación de ese principio. Lo contrario es una arbitrariedad injustificable.

      Más allá de que aceptes o no la analogía que te he propuesto, la interpretación que haces del principio de igualdad en el acceso se acaba convirtiendo en el principio de “quítate tú que me ponga yo”. Hace que el sistema acabe sometiendo a los trabajadores a la indignidad de una rotatoriedad permanente. En la interpretación que yo hago del principio de igualdad en el acceso, ningún aspirante que haya accedido al trabajo en condiciones de igualdad y que haya demostrado que hace bien su trabajo debe poder ser sustituido por otro. La estabilidad no está reñida con la la igualdad en el acceso según mi interpretación. Según la tuya sí. Por eso, te decía que, por mucho que no os posicionéis en contra de la estabilidad, mientras mantengáis que lo idóneo son sistemas de confección de listas continuamente rebaremables, implícitamente os estáis posicionando contra la estabilidad laboral. Eso, o yo soy demasiado poco imaginativo y soy incapaz de concebir un sistema en el que se rebareme con cada oposición y que, además, proporcione estabilidad al empleo.

      Al margen de lo anterior, no termino de ver por qué dices que el anterior sistema iba a acabar bloqueado. En mi experiencia, la de mi lista, la gente siempre acaba sacándose la plaza y nadie se queda eternamente como interino. Yo creo que sí existe un incentivo claro para querer dejar de ser interino y convertirse en funcionario y es, sencillamente, abandonar la vida nómada que llevamos los interinos. En los seis años que he estado trabajando antes de que los recortes me enviasen al paro, he conocido interinos de todos los colores y edades. Sólo he conocido a uno que no quisiese sacarse la plaza por razones éticas que ahora no vienen al caso. Anomalías así existen pero no son suficientes para colapsar el sistema. En cuanto a lo que mencionas de casos aislados de gente que estuviese trabajando sin haber aprobado ninguna oposición, aunque yo no lo considero una cuestión grave, quedaba solucionado con la propuesta unitaria de los sindicatos presentes en la mesa sectorial.

      Por último, pedirte disculpas por mi anterior comentario en el que te decía lo que debería hacer PLIMECA. Yo no soy quien para inmiscuirme en lo que debe o no debe hacer una organización a la que no pertenezco. Sin embargo, ya que me has explicado cuáles son vuestros fines me gustaría preguntarte ¿por qué no os pronunciáis públicamente contra la LOMCE como organización? No conozco mayor afrenta a los principios de igualdad, mérito y capacidad que la propuesta que hace la LOMCE de que los directores tengan autonomía para rechazar a profesores que figuren en la lista de interinos o de poner requisitos específicos para los puestos ofertado a interinos. Ya sabes, por aquello que puede ocurrir de “voy rechazando candidatos hasta que llegue al hijo de Juanita que es muy buena vecina” o “voy a poner como requisito el curso de formación que sólo tiene el hijo Paco que es muy buen vecino”.

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